jueves, 20 de mayo de 2010

EL VAGABUNDO


  • Como cada noche, la oscuridad fría y silenciosa, opaco la claridad del día, en aquel viejo y lúgubre solar en el que tan solo se vislumbraba, la tenue luz que a duras penas, salia  de aquella pequeña y enmohecida linterna y una de las pocas posesiones, que aun conservaba, aquel desahuciado y desaliñado vagabundo ,que hacia años, había ubicado allí su gran mansión, de paredes de cartón, el que cobijado bajo una manta vieja y raída, noche, tras noche, trataba de soñar que ya no padecía imsonnio le costaba hacer dormir y conciliar a su conciencia pero mas aun le costaba acunar su alma..........

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